


La Hacienda de Santa Engracia, ubicada en el municipio de Hidalgo, Tamaulipas, es una de las propiedades rurales más antiguas y emblemáticas del noreste de México. Su historia se remonta al siglo XVII y ha evolucionado desde sus orígenes como misión religiosa hasta convertirse en un destino turístico de relevancia.

Fundada en 1667 como una misión, la Hacienda de Santa Engracia fue establecida en una región estratégica del noreste de México
Por los años de 1690 a 1695, siendo Gobernador del Nuevo Reino de León el Excelentísimo. Sr. Alonso de León, fue comisionado el Capitán D. Manuel Díaz Guerreo para combatir a los indios bárbaros que asolaban y mataban a los colonos establecidos en el Sur.
Junto con el Capitán y bajo sus órdenes, lo acompañaba su hermano menor, el Alférez Luis Antonio Díaz Guerrero.
Ambos hermanos fundaron dos campamentos; uno se llamó el paraje de la Ascensión, cerca del río San Pedro, y el otro en la margen izquierda del río Santa Engracia.
Poco tiempo pudo gozar el Capitán Don Manuel Díaz Guerrero de sus nuevas propiedades, pues en un ataque intempestivo de los indios perdió la vida.
Quedó pues el Alférez al frente de la compañía y como heredero de las tierras que habían pertenecido a su hermano.
La Cédula Real haciendo formal y legítima Merced de las tierras de la Ascensión Santa Engracia y Purificación al Sr. Alférez Don Luis Antonio Díaz Guerrero, fue expedida en México el día 9 de Noviembre de 1729 y firmada por el Excelentísimo Sr. Don Juan de Acuña, Marqués de Casa Fuerte, Virrey, Gobernador y Capitán General de la Nueva España en los años 1722 a 1734.
Doña Eduviges Guerrero, casada con Don Rafael Beizama y Muñiz, quedó como única heredera de sus bienes.
Nada sabemos de ellos, pero sí de su hijo Don Juan de Dios Beizama y Muñiz, como se verá más adelante.
En 1747 Don José de Escandón, Conde de Sierra Gorda, salió de Querétaro por mandato del Virrey Don Francisco de Güemez y Horcasitas, primer Conde de Revillagigedo, para colonizar las tierras del estado de Tamaulipas, que se llamó por entonces La Provincia de Nuevo Santander, y que abarcaba hacia el norte hasta el río de las Nueces cerca de San Antonio Texas.
Las tierras de La Ascensión, Santa Engracia y Purificación pertenecían al Nuevo Reino de León, pero dada su proximidad con las nuevas fundaciones, Don Juan de Dios Beizama y Muñiz, rico conocido y respetado en toda la región, prestó su entusiasta cooperación al Conde de Sierra Gorda.
Don Juan de Dios Beizama y Muñiz se casó con Doña Matiana, quien vivió en Santa Engracia hasta su muerte. Doña Matiana pasó la hacienda a manos de sus dos hijos Juan de Dios y José Rafael Muñiz. ¿Por qué Don Juan de Dios y Don José Rafael suprimieron la primera parte del apellido de su padre y de su abuelo? No sabemos, pero lo cierto es que en ninguna de las escrituras en que ellos figuran aparecen con el apellido Beizama con que firmaba su padre.


Don Juan de Dios Muñiz vende la mitad de la estancia de Santa Engracia a Miguel Gómez de la Gándara el día 3 de agosto de 1789 y al año siguiente Don José Rafael Muñiz confirma la venta de su hermano y vende el resto de la estancia a Don Francisco Salcedo, socio de Don Miguel; Meses más tarde se separan ambos socios y queda Don Miguel Gómez de la Gándara como único dueño de ella. Al morir Don Miguel, toma posesión de la herencia su hermano Don José Gómez de la Gándara.
Don José se casó con Doña Teodosia Echeverría. Don José murió sin tener familia, dejando toda su fortuna a su esposa.
Doña Teodosia se casó con Don Manuel Rodríguez, español. Tuvieron una hija, Carmen Rodríguez, que se casó con Don Juan de Dios Muñiz, hijo del mismo Don Juan de Dios que había vendido la hacienda a Gómez de la Gándara.
Viuda por segunda vez Doña Teodosia contrajo terceras nupcias con el Dr. Don Simón de Portes, abuelo del Lic. Emilio Portes Gil.
Don Simón de Portes y Doña Teodosia tuvieron dos hijas, pero ambas murieron muy niñas por lo que su padre quedó heredero.
El Dr. Portes traspasó la Hacienda al General Don Juan de la Garza, gobernador del Estado de Tamaulipas, nombrado Generalísimo de los ejércitos mexicanos.
El General vende a Don José Martínez.
Don José Martínez fue hijo mayor del Coronel de las Guardias Nacionales, Don Jacobo Martínez, descendiente de uno de los fundadores de Santa María de Aguayo, hoy Cd. Victoria.
Don José Martínez se casó en 1856 con Doña Gertrudis González Muñiz
Don José se apresuró a comprar la hacienda sabiendo que había pertenecido y sido fundada por los antepasados de su esposa. Don José plantó más naranjos en la huerta, inició las plantaciones de caña, construyó el molino viejo cuyas ruinas subsisten, trazó y emprendió las obras del canal de derivación de las aguas del río que tiene la bocatoma en el Cañón del Olmo.

En 1876 Don José Martínez fue enviado a México a entrevistarse con el Presidente de la República Don Sebastián Lerdo de Tejada, para suplicarle interviniera a fin de poner término a los desórdenes constantes en el Estado. Lerdo de Tejada nombró entonces Gobernador de Tamaulipas al propio Don José. Don José fue asesinado por las gentes de Servando Canales. Partes de la hacienda fueron repartidas entre sus hijas, y el resto quedó a los dos hermanos hombres: Don José y Don Jacobo, quienes siguieron ensanchando los sembrados de caña, e iniciaron la plantación y talla del henequén.

En 1920 los dos hermanos se dividieron la hacienda quedándose el mayor, Don José, con el casco de Santa Engracia, las huertas y la casa. A Don Jacobo le quedaron plantíos de henequén. Don José Martínez Gómez se casó con Alicia de la Garza y tuvieron tres hijos: José, Carlos Francisco y Alicia Guadalupe.
Don José le supo dar el mejor ambiente a la hacienda celebrando las fiestas populares el 19 de marzo; dedicó las tierras al cultivo del henequén, los cítricos y a la cría de ganado de registro. Doña Alicia siempre atendió las necesidades de la comunidad, les atendía en un dispensario médico y les enseñaba personalmente el catecismo. Doña Licha murió en 1971 y Don José en 1976.
Su hijo José Martínez de la Garza se casó con Ma. Aurora Canseco Villarreal oriunda de Monterrey, N.L.
A José le tocó a la muerte de su padre, el casco de la hacienda y le dio impulso al turismo cinegético de la región y a la pesca deportiva en la presa Vicente Guerrero; la ganadería fue su pasión, pero ésta quedó en manos de su hermana Alicia y las huertas le quedaron a su hermano Carlos.
José murió a la edad de 36 años y la hacienda pasó a ser propiedad de María Aurora Canseco, quien junto con sus hijos la atendieron de 1982 a 1994.
A partir de 1995 se asocia la Sra. Canseco con el Grupo Industrial Santa Engracia acrecentando el patrimonio familiar, cultural y turístico.
Actualmente la hacienda pertenece a las familias Martínez Brohez Martínez Zambrano y Martínez Madero.
Hoy, declarada monumento de la Nación y convertida en un Hotel por Excelencia, “En la antesala del paraíso, hay mucho por conocer, primeramente, dar un paseo por el casco de la hacienda será lo más recomendable, donde podrás observar viejos murales que narran la historia guardada celosamente entre las paredes de esta inmensa y enigmática construcción. Recorrer los bellos jardines y explorar todos sus mágicos rincones”.

Se localiza a 33 kilómetros de Cd. Victoria y a 270 Km. De Monterrey por la carretera número 85.
Actividades que te recomendamos realizar; masajes, renta de caballos, Temascal.









